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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Descubren en Luxor parte de una estatua del faraón Amenhotep III

Arqueólogos egipcios recuperaron en Luxor (sur) parte de una estatua de 3.400 años de edad que representa al faraón Amenhotep III (a Amenofis III) sentado al lado de un dios sol con cabeza de halcón, anunció este jueves el jefe de las Antigüedades Zahi Hawass.

La mitad superior de la estatua de granito rojo fue descubierta en el emplazamiento del templo funerario de Amenhotep III, en Kom Al Hitan, en la parte oeste de Luxor.

La estatua, que representa al potente faraón sentado con el dios sol con cabeza en forma de halcón Ra Harekhti, "es una de las recuperaciones más hermosas en el recinto funerario", se congratuló Hawass.

Los arqueólogos descubrieron el mes pasado una estatua de hace 3.000 años, también del faraón Amenhotep III, en la misma zona, donde numerosos restos de estatuas de granito rojo fueron encontrados estos últimos años.

Amenhotep III, que reinó en Egipto entre 1390 y 1352 antes de Jesucristo, sería el abuelo de Tutankamón, según análisis de ADN realizados en la momia del joven rey y otras supuestamente de su familia.


Fuente: El Economista

sábado, 20 de febrero de 2010

Tutankamón tenía malaria

Una confluencia de malaria y una enfermedad ósea serían las responsables de haber acabado con la vida del joven faraón egipcio, según una investigación cuyos resultados se publicaron este jueves en la revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés).

El estudio se hizo entre 2007 y 2009 y combinó técnicas de identificación con ADN, estudios radiológicos y la comparación morfológica de unas once momias, incluida la de Tutankamón.

"Tutankamón tenía varios desórdenes y algunos de ellos pueden haber alcanzado el carácter de un síndrome inflamatorio, inmuno represivo y por tanto debilitante. Debe haber sido un joven pero frágil rey que necesitaba bastones para caminar", escribe Zahi Hawass, director del Consejo Supremo de Antigüedades de El Cairo.

El equipo de científicos de Egipto, Alemania e Italia logró establecer la línea dinástica de 155 años a la que perteneció Tutankamón, quien ascendió al trono a la edad de 11 años y murió posiblemente a los 19, alrededor del año 1.325 antes de Cristo.

MALDICIÓN GENÉTICA

Entre los artefactos que se consiguieron en la tumba del rey había unos 150 bastones y cañas, además de una considerable cantidad de productos farmacéuticos, lo que, sumado a la corta edad a la que murió, ha hecho sospechar de la salud precaria del faraón.

Tras los análisis, tres de los cuerpos embalsamados han sido identificados: uno es el de Tiye, madre del faraón Akenatón y abuela de Tutankamón, y otro sería el de Akenatón, quien sería sin dudas el padre del rey-niño.

Según explica el equipo en la revista, el lazo filial de Tutankamón con Akenatón quedó establecido porque compartían el mismo grupo sanguíneo y por los rasgos antropológicos comunes que identificaron los expertos.

El trabajo descarta que el faraón sufriera de ginecomastia, desarrollo casi femenino de los pechos en varones, o del síndrome de Marfan, que se caracteriza por generar brazos y piernas alargados.

Objetos hallados en tumbas y representaciones artísticas de faraones del período de Amarna los muestran con rasgos andróginos, aunque los egiptólogos recuerdan que las representaciones de la época tendían a ser estilizadas.

EGIPTOLOGÍA MOLECULAR

El equipo investigador estima haber abierto un nuevo campo de estudio en la genealogía molecular y la paleo-genética de las enfermedades en la época de los faraones.

"Se puede establecer una nueva disciplina científica llamada egiptología molecular que combine las ciencias naturales, las ciencias de la vida y la cultura, las humanidades, la medicina y otros campos", dicen en su reporte.

Pero el entusiasmo de los investigadores no es compartido por todos, sobre todos quienes advierten que el material genético de las momias estudiadas puede estar corrompido por el tiempo y otras técnicas usadas para estudiarlas.

"Los análisis de ADN en arqueología no son suficientes. Se necesitan otras pruebas arqueológicas que nos permitan establecer con certeza la genealogía de Tutankamón", aseguró a la agencia de noticias AFP el profesor de arqueología en la Universidad de El Cairo, Abdel Halim Nureddin

Con su perfeccionamiento en las últimas décadas, las técnicas de ADN han pasado a ser una herramienta en investigaciones arqueológicas que han permitido hasta ahora identificar al hijo del guillotinado Luis XVI de Francia o la familia del zar de Rusia Nicolás II.

FARAÓN POPULAR

Tutankamón es quizá el monarca del antiguo Egipto más conocido y popular entre el público contemporáneo.

Su vida y su muerte han estado rodeadas de misterio desde que su tumba casi intacta fue descubierta en 1922 en el Valle de los Reyes por el explorador británico Howard Carter.

Ese halo misterioso se extendió a los descubridores de su cuerpo sobre quienes se dice que cayó "la maldición del faraón" que significó finales trágicos para muchos de ellos.

En un editorial en la misma revista de la JAMA en la que se publica la investigación de los egiptólogos, el historiador de la medicina Howard Markel, de la Universidad de Michigan, cuestiona la utilidad de esos estudios.

"Antes de molestar a los muertos con las perspicaces maravillas de la ciencia médica del siglo XXI hay que considerar las implicaciones éticas de estas pesquisas, para evitar abrir la caja de Pandora de la historia", advierte Markel a sus colegas de la comunidad científica.


Fuente: BBC Mundo

lunes, 1 de febrero de 2010

Las pirámides fueron obra de trabajadores libres, no de esclavos

Para la memoria colectiva, alimentada por la tradición judeocristiana y las películas de Hollywood, las pirámides fueron erigidas por esclavos famélicos encargados de arrastrar toneladas de piedra mientras eran maltratados por sus capataces. Unos pocos van más allá y las consideran una prueba de la presencia alienígena en el planeta Tierra.

Pues no: ni siervos ni extraterrestres. Los últimos hallazgos confirman que los 'peones' de los faraones era un ejército de trabajadores de la construcción, bien alimentado, organizado y completamente libre -como ya apuntaban algunas investigaciones de los años 90- que realizaba su trabajo de forma profesional.

Finalizada la excavación inicial del 5% del área donde se suponían enterrados los obreros, las autoridades egipcias han comunicado sus primeras conclusiones. Han sido halladas las tumbas de decenas de braceros que levantaron las dos pirámides más antiguas del Valle de Giza, Keops y Kefrén, al principio de la Cuarta Dinastía o, lo que es lo mismo, hace más de 4.500 años. Se trata de pozos que contienen docenas de esqueletos pertenecientes a los jornaleros, bien preservados gracias a la arena seca del desierto y enterrados junto a jarras de cerveza y pan para su otra vida.

El anuncio lo realizó el polémico ministro de Cultura egipcio, Farouk Hosni, y fue detallado por el jefe del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio, Zahi Hawass, un ambicioso 'Indiana Jones' nacionalista que suele publicitar sus descubrimientos para mayor gloria propia y de su país. "Estas tumbas fueron construidas al lado de la pirámide del rey, lo que indica que esta gente no era de ninguna manera esclava", explicó Hawass. "Si hubiesen sido esclavos, no se les habría permitido construir sus tumbas al lado de la de su rey", agregó.

El panteón más destacable de los hallados es una estructura rectangular con techo abovedado que contiene varios nichos. La bóveda confirmaría que la edificación data de principios de la Cuarta Dinastía. Otros dos panteones inferiores en tamaño, más al sur, provienen de la misma época. 44 cabezas de ganado al día.

AMIGOS DE KHUFU

La situación de las tumbas, al sur de las tres pirámides y de la imponente Esfinge y a la entrada de una necrópolis, no es la única razón que lleva a los arqueólogos a replantearse el estrato social al que pertenecían los obreros. Los nichos albergaban trabajadores que levantaron las pirámides de Khufu y Khafre. Anteriormente, Hawass había anunciado el hallazgo de inscripciones en las paredes en las que los peones se calificaban de "amigos de Khufu", lo que vendría a demostrar el respeto que sentían hacia el faraón para el que edificaban.

¿Y el mito de la famélica legión? Hawass sostiene haber hallado pruebas de que los granjeros del Delta del Nilo enviaban cada día 21 búfalos y 23 ovejas a la explanada donde fueron levantadas las pirámides para alimentar a los obreros, que no se calculan en más de 10.000 pese a la estimación del historiador griego Herodoto, que hablaba de 100.000 'esclavos'. Los peones rotaban cada tres meses, podían ser atendidos in situ de las lesiones que les producía su labor y aquellos que fallecían durante el trabajo eran sepultados en el área. Los ganaderos egipcios que les enviaban los alimentos estaban exentos de pagar impuestos, lo cual es atribuido al hecho de que participaban en un proyecto nacional.

Según Hawass, el hallazgo de las tumbas de los constructores de las pirámides es uno de los descubrimientos más significativos de los siglos XX y XXI, y viene a confirmar las primeras investigaciones realizadas en los años 90, en las que los expertos ya cuestionaban el mito de los esclavos. En concreto, fue el egiptólogo Mark Lehner quien dio con las claves de quién había levantado las pirámides. Tras realizar un estudio geológico inaudito en el Valle de Giza, los estratos de las piedras y los fósiles hallados en las piezas que forman las tumbas faraónicas le permitieron hacer el camino inverso que hicieron las rocas, y de esa forma logró aproximarse al área donde tenían que haber residido los trabajadores. Su esfuerzo permitió el hallazgo de dos ciudades vecinas que albergaban a los peones de los faraones, las mismas que siguen siendo excavadas por las autoridades egipcias.

PANADERÍAS, GRANEROS

Para los antiguos egipcios, cuando el faraón moría se convertía en Osiris, rey de los muertos, mientras que su sucesor se transformaba en Horus, Rey de los Cielos y protector del Rey Sol. La creencia implicaba que parte del alma del rey fallecido, llamada Ka, permanecía en el cuerpo, lo cual obligaba a momificar el cadáver para evitar su descomposición, lo que sin duda dificultaría su labor como nuevo rey de los muertos. Algo semejante sólo podía traer desgracias al Antiguo Egipto. De ahí que la momificación y la edificación de la tumba donde el rey descansaría fueran extremadamente cuidadas.

Esas convicciones en una sociedad fuertemente jerarquizada y religiosa apoyan la idea de que trabajar en la construcción de las tumbas de los faraones fuera un trabajo anhelado, profesionalizado y en absoluto infravalorado. Desde que, hace 20 años, fuera hallado casualmente el muro exterior de lo que se supone que fue una de las ciudades de los constructores -para gran alegría de Lehner-, las excavaciones han hecho emerger la panadería más antigua de Egipto, que podía hornear miles de hogazas al día, así como casas, cementerios, graneros y carnicerías donde se han hallado miles de restos de ganado.

Según 'National Geographic', algunos de los obreros trabajaban de forma permanente para el faraón, mientras que otros eran reclutados en pueblos cercanos para faenar de forma temporal. Entre los restos de trabajadores exhumados se han hallado mujeres.




Fuente: Elmundo.es

miércoles, 13 de enero de 2010

Halladas nuevas tumbas de los constructores de las pirámides

Desde hace una década, cuando en 1990 y siguiendo la tradición de los hallazgos fortuitos (el caballo de un turista estadounidense tropezó con una estructura semienterrada) el arqueólogo Mark Lehner y el secretario general de antigüedades egipcio Zahi Hawass descubrieron en Giza el cementerio de los constructores de las grandes pirámides, se sabe que esos inmensos monumentos no los construyeron esclavos a latigazos, como nos ha acostumbrado el cine a creerlo (ni los judíos, ni los atlantes, ni los extraterrestres), sino trabajadores egipcios libres.

Ahora, tras bastante tiempo sin noticias de esa zona, donde se calcula que sólo se ha excavado el 5% del yacimiento, el ministro de Cultura egipcio, Farauk Hosni, acaba de anunciar el hallazgo de nuevas tumbas de los obreros que edificaron las pirámides de Keops y Kefrén (las dos más antiguas de Giza), en la Cuarta Dinastía, hace más 4.500 años. Las tumbas han sido descubiertas por un equipo egipcio dirigido -cómo no- por Hawass. "Es la primera vez que hallamos tumbas como las de 1990", ha dicho el poderoso e ubicuo jefe de la arqueología egipcia, que ha recalcado que estos enterramientos arrojan más luz sobre la primera época de la Cuarta Dinastía y aportan más pruebas de que el trabajo en las pirámides no era forzado.

Para Hawass, el hecho de que las tumbas de los trabajadores estén en la misma área sagrada y ceremonial de Giza -se encuentran al sur de las pirámides y la Esfinge, en las alturas sobre ésta, pasado el uadi principal- indica que la gente enterrada no eran en absoluto esclavos. "No se hubiera permitido enterrarlos en las cercanías de los faraones", subraya.

21 CABEZAS DE GANADO Y  23 OVEJAS

La tumba más importante de las encontradas ahora pertenece a Idu. Es de estructura rectangular con una cubierta externa de ladrillos de barro cubierta con yeso. Posee numerosos pozos funerarios y nichos. La parte superior de la tumba tiene forma abovedada, simbolizando la colina eterna en la que la creación comenzó, según la tradición religiosa de Menfis. Esa característica confirma, dicen los especialistas, que la tumba se construyó a inicios de la Cuarta Dinastía. Al oeste de la tumba de Idu se ha excavado otro grupo de sepulcros de obreros y los restos de ataúdes, y al sur otra tumba grande también con pozos de enterramiento que contenían cada uno un esqueleto con abalorios de arcilla.

Según Hawass, las familias de Egipto enviaban cada día 21 cabezas de ganado y 23 ovejas para alimentar a los trabajadores. Para el director de las excavaciones, esta aportación no era en concepto de impuesto sino como una libre colaboración para lo que se veía, dice, como un gran proyecto nacional. Los trabajadores no excedían de los 10.000 (en contra del testimonio Heródoto, que cita 100.000), rotaban cada tres meses y los que morían durante el proceso de construcción eran enterrados en la zona.

Los hallazgos de 1990 comenzaron con el descubrimiento del muro de ladrillo -que fue con lo que tropezó el caballo del turista- de la capilla funeraria de Ptahshepsesu. Hasta ahora se conocían 30 tumbas de capataces y unas 600 de trabajadores. Las de estos últimas son muy modestas y de diferentes formas. En los cuerpos de los trabajadores sepultados se ha podido documentar el duro trabajo que estos realizaban. Los restos humanos presentan evidencias de artritis degenerativa en la zona lumbar y en las rodillas -resultado de levantar grandes pesos- y también haber recibido tratamientos de emergencia a pie de pirámide, como si dijéramos: recolocación de huesos rotos (sobre todo cúbito, radio y peroné). Incluso hay dos casos de amputaciones. La media de edad de los difuntos es de 30-35 años. Dos de las mujeres enterradas padecían enanismo.

Aparte estaban las tumbas de personal de más estatus, según muestran sus títulos: "Supervisor de los albañiles" o "director de los artesanos". Estas tumbas son de mayor calidad y de varias se han recuperado estatuas. Algunas pertenecen a personajes deliciosamente cotidianos, como Nefertjetjes, director de la panadería de los obreros. Destaca la tumba de Petety porque muestra una estupenda maldición: "El cocodrilo, el hipopótamo y el león se comerán a aquel que haga algo malo a mi tumba". La advertencia no sirvió de mucho porque al encontrar el sepulcro la momia ya había desaparecido y no probablemente porque se hubiera marchado sola.




Fuente: ElPaís.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Una pieza de un templo de Isis emerge de las aguas de Alejandría.

Arqueólogos egipcios retiraron el jueves el pilón de granito de un templo antiguo del fondo del Mediterráneo, donde yacía desde hacía siglos como parte del palacio de Cleopatra, sumergido en el puerto de Alejandría.
El pilón, que se encontraba en la entrada de un templo de Isis, será la atracción principal de un museo submarino, un ambicioso plan egipcio para mostrar la ciudad que se cree fue arrojada al mar por terremotos en el siglo IV.
Buzos utilizaron una grúa gigantesca para extraer de las aguas turbias el pilón de 2,26 metros de altura y nueve toneladas, cubierto de algas y barro. El jefe de arqueología de Egipto, Zahi Hawass, y otros funcionarios asistieron a la operación.
El templo de Isis, una diosa faraónica de fertilidad y magia, tiene por lo menos 2.050 años, aunque podría ser mucho más antiguo. Era parte de un gran palacio desde el cual la reina Cleopatra, del siglo I a.C., y sus predecesores de la dinastía toleimaica gobernaron Egipto.
El palacio y otros edificios y monumentos se encuentran en el fondo del mar en el puerto de Alejandría, la segunda ciudad de Egipto. Los arqueólogos exploran las ruinas desde los años 90. Un equipo griego descubrió el templo de Isis en 1998.

Fuente: Nación.com





domingo, 13 de diciembre de 2009

Egipto reclama a Reino Unido la Piedra de Rosetta.


  El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, comenzará mañana una visita a Londres para exigir al Museo Británico que autorice el regreso de la Piedra de Rosetta a su lugar de origen 208 años después de que soldados del Reino Unido la sacaran del país.
"Nuestro patrimonio cultural nos fue arrebatado a lo largo de toda nuestra historia. Es importante para los egipcios que nos sea devuelto", insistió Hawass en declaraciones al periódico «The Times» tras calificar la Piedra de Rosetta de "icono de la identidad egipcia".
La piedra es una de las piezas más importantes de las que se exponen en el Museo Británico ya que es considerada como el elemento clave que permitió desvelar la escritura jeroglífica.
Un grupo de soldados franceses la descubrieron en 1799 tras demoler una tapia del pueblo egipcio de Rashid, una localidad que llamaban "Rosetta", durante la ocupación del país por parte de las tropas francesas de Napoleón.
La piedra, que pasó en 1801 a manos británicas, lleva en su superficie grabado un texto, la primera parte en griego y la segunda en jeroglífico, que fue estudiado e interpretado por el francés Jean-François Champollion.
Hawass aprovechará su visita a la capital británica para reunirse con otros egiptólogos -él también lo es-, y llega al Reino Unido con la satisfacción de haber logrado el regreso de cinco fragmentos de frescos pertenecientes a una tumba egipcia que conservaba el parisino Museo del Louvre. Egipto decidió suspender la cooperación arqueológica con el museo francés hasta que no le fueran devueltas estas piezas, amenaza que consiguió que el actual ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand, aceptara el regreso de los frescos sólo dos días después.

Fuente: ABC.es